dilluns, 30 / juny / 2008

Con dos tacones

Elogio al hombre de cierta edad:

Situación:
Has quedado con él en el parque y llegas tarde.
Hombre de cierta edad:
Sonríe y te limpia el banco para que te sientes.
Veinteañero:
¿¿Cómo has pasado tanto de mi culo??


Situación:
Vais a entrar en un bar.
Cierta edad:
Abre la puerta y te dice: “Pasa, linda”.
Veinteañero:
Entra escopetado y como no vayas con cuidado te estampas la puerta en toda la cara.

Vas a comparar... (cualquier parecido con la realidad NO es una simple coincidencia, no está basado en hechos reales, SON hechos reales, malauradament done fe...)

PD: Ya tengo casa, internet, sexo y hasta perrito que me ladra cada vez que me corro, yuujuu!!

dissabte, 21 / juny / 2008

CARTA A UN FANTASMA

Dolor? Joder, qué gran palabra. Te refieres a los moretones que me quedaron por un par de semanas? De ese dolor es del que me estás hablando? Pero acaso sabes lo que es? Lo leíste en alguna enciclopedia? O viste algún documental sobre el tema? Qué se siente al conocerlo por primera vez?
Es curioso porque pensé que, al volver a hablar contigo, sentiría... no nostalgia, nunca llenaste el tarro con el suficiente cariño y respeto como para poder tenerla, pero sí quizás rabia, rencor, pena... pero no siento NADA. Jaja, fíjate que, aunque sea triste, sí es posible reírse.
Te da rabia, ya, y qué vas a hacer... pegarme? Otra vez? Jaja. No, no lo harás. Qué eres sin una fusta en la mano... como dijo Gioconda Belli "qué sos sino puño crispado y bala en la boca..." Ya no estás frente a una niña asustada, ya no hay nadie que acate tus órdenes, ya no tienes poder alguno, ya no eres nada, ya no eres nadie.

Te da rabia, ya, porque siempre te sentiste inferior y sí, estabas en lo cierto. Te da rabia, ya, porque te supiste y te sabes abocado y condenado al fracaso, porquw tú eres tu peor enemigo y sí, vuelves a estar en lo cierto.
De tu sentimiento de inferioridad deriva tu tu patológica y enfermiza inseguridad. Esa inseguridad te hace ser cobarde, hace que sientas miedo a que el resto del mundo lo descubra. Ese miedo te hace ser obsesivo, tus obsesiones rayan el TOC, y controlador, bajo la ingenua creencia de que de que si consigues tener bien atados todos los cabos tu autoridad nunca podrá verse menoscabada.
Por eso necesitas del bdsm, por eso necesitas dominar, lo utilizas a tu antojo como el modo más sencillo para reafirmarte. Dominando a alguien, a cualquiera con el único requisito de que se deje dominar, puesto que ni siquiera discriminas en cuanto a la elección de tu pareja, síntoma inequívoco de un comportamiento sexual enfermizo, sólo así te sientes fuerte y seguro al fin. Sólo consigues excitarte cuando puedes hacer a los demás lo que tanto temes que te hagan a ti mismo. Te enfrentas a la ansiedad de castración y usas el bdsm con la finalidad de que tu víctima termine por amarte a ti, a su agresor, y te perdone, para liberarte así de la culpa. Lo que tú llamas "amor" no es más que un sentimiento primitivo y narcisista.
Ni siquiera tendrás valor para enfrentarte a éste, mi humilde post. Tu política de "no ver" será más fuerte, como de costumbre. Te escudas bajo un nick de aquél que quisieras ser pero que no logras alcanzar. Por eso tardas una eternidad en escribir una frase en cualquier conversación vía ciberespacio, porque hacerse pasar por alguien que ni eres ni serás lleva su tiempo. No eres más que un fantasma oculto tras una identidad ficticia, tan ficticia como tu propia vida. Eres un faro que no alumbra, sino que ensombrece y oculta el camino. No eres más que carne de diván, un caso de cuadro clínico complejo desahuciado por los especialistas.

Nunca me apeteció volver a tocar este tema pero tu último mail donde me hablas, con arrogante condescendencia, sobre nostalgia, melancolía, sobre si fue o no la decisión correcta... eso sí que no, no te atrevas. No te atrevas a hablarme de decisiones acertadas o erróneas, no tienes ninguna autoridad ni mucho menos moral para ello.
La única decisión ciertamente errónea fue la de no denunciarte a la policía cuando ésta se presentó en casa, alertada por tus gritos y tus golpes, ya dijo el sabio que cuando la verdad fuera demasiado frágil como para defenderla con palabras se habría de pasar a las manos.
Es incluso gracioso el hecho de que intentaste humillare más, intentaste golpearme más, intentaste gritarme más fuera de las sesiones que dentro de las mismas. No mereces siquiera las letras que escribo, te confieren una importancia que ni tienes ni mereces, pero conviene que uno se mire al espejo al menos una vez en su vida, en 60 años ya te tocaba.

Era fácil arrastrarme por toda la casa cogida del cuello, verdad? Era fácil pegarle a alguien que estaba llorando, encogida en un rincón, muerta de miedo, verdad? Obviamente tenías más fuerza que yo. Fue fácil. Era fácil también gritarle a alguien que jamás te contestaba y, ni por asomo, osaba nunca alzarte la voz, verdad? Fue fácil. Era fácil hacer todo esto con aguien 30 años menor, verdad? Sí, lo cierto es que debió de resultarte muy sencillo.
También te resultó muy sencillo agachar la cabeza y poner voz de castrati cuando te amenazaron aquellos cinco policías. Es curioso porque ahí ya no se te veía tan fuerte, frente a tantos hombres.
Recuerdo que, durante la última agresión (digo la última y digo bien, hubieron muchas más anteriores, muchas más constantemente), mientras yo lloraba aterrorizada en el sofá, tú te fuiste a dormir tranquilamente. Obviamente mi llanto no te dejó conciliar el sueño y tu solución fue vaciarme un vaso de agua en la cabeza (un gesto muy maduro, por cierto) y volver a irte a la cama. No lo recuerdas? La memoria es una puta caprichosa. Yo sí lo recuerdo.
Ni siquiera tuviste la dignidad de no estar en casa a la mañana siguiente, como yo te supliqué, para poder recoger mis cosas tranquila. Tuviste que quedarte ahí para seguir demostrando quién mandaba y amenazarme e intentar sacarme de la habitación entre gritos y empujones. Hace falta ser muy rastrero, querido.
Recuerda siempre que la humillada nunca fui yo, fuiste tú quien se humilló a sí mismo con tu comportamiento mezquino.
No te usta lo que ves frente al espejo, verdad? No, a nadie le gustaría.
Te da rabia, ya, pero más rabia te dará cuando tengas 70 u 80 años y te des cuenta de que no eres más que un pobre viejo arrogante que, en su negligencia, se quedó solo creyendo saber mucho.

A mí ya no me da rabia, aunque tú única explicación fuera "como no lo entendías por las buenas, he tenido que explicártelo por las malas", aunque nunca te disculparas yo te perdono. Aunque al miedo le siguiera el odio y tras éste llegaran la lástima y la repugnancia, al fin llegó la indiferencia. Y, aunque me deje muchas cosas en el tintero, ya he dibujado una imagen de ti lo suficientemente nítida como para que sobren los detalles, no sea caso que recordártelo aún te sirva para masturbarte. Es triste, sí, es que tú mmismo eres triste. Tan sólo espero que el tiempo ejerza su papel inexorable de juez y que, cuando menos lo esperes. recojas lo que con tanto ahínco sembraste lo que, sin duda, llegará.

Bórrame de tu móvil, bórrame de tu messenger, bórrame de tu vida, tal y como ya he hecho yo y, si algún día nuestros caminos se cruzan en cualquier lugar, recuerda que no seré yo la que tendrá que agachar la cabeza.

ADIÓS.

dijous, 12 / juny / 2008

CRÍ(P)TICOS

Los críticos de cine son aquellas personas que se creen con la suficiente autoridad moral como para decir lo que está bien y lo que está mal en una película pero que, a su vez, carecen del más mínimo talento para dirigir ninguna.
Los críticos de cine son, en definitiva, tristes directores frustrados.

"Si ves que se me escapa una sonrisa,
espero que me encajes la ironía,
ha sido tal la sarta de mentiras
que incluso alguna de ellas se te olvida
de tantas que van, de tantas que van..."

Pudiera parecer que alguno de mis escritos transpira cierta amargura y resentimiento, pero nada más lejos. No hay odio en lo que escribo, quizás un leve estupor al contemplar que hay ciertas cosas que nunca cambian. Dejaré que las viejas canciones hablen por mí...:

"Me temo que si no me dieras pena,
tendría alguna lágrima dispuesta.
Lo siento, pero no es que me contenga,
es simplemente que la indiferencia
no sabe llorar..."

Y sigue...

"Te juro que si no fuera tan triste,
sería imperdonable no reírse..."

diumenge, 1 / juny / 2008

Impotencia

Acontecimientos recientes y confesiones diversas me han hecho pensar, de nuevo, en temas como el maltrato. Lo que más rabia e impotencia me da y lo que nunca, nunca podré perdonar es que, por un instante, pensé que la culpable de todo quizás era yo. Un ejercicio de asunción de responsabilidad que mi partenaire, oh sorpresa, ni siquiera se planteó para sí.

Si no hubiera dicho, si no hubiera hecho, si no hubiera sido...

La culminación de la maldad es hacer creer, aunque tan sólo sea por un segund, que la culpa ha sido tuya. "Como no lo entendías por las buenas, te lo he tenido que explicar por las malas." Y cuesta darse cuenta de que hicieras lo que hicieras, dijeras lo que dijeras, fueras como fueras, NADA, NADA justifica una agresión. NADA. NUNCA.

Tendemos a culpabilizarnos (no sin cierta ayudita por parte de nuestro agresor) para darle una explicación a tanta sinrazón.

Me viene a la mente aquello de la sicopatología de la locura compartida, el síndrome de la indefensión adquirida...

Es, sencillamente, abyecto.


Como no me gusta acabar con este mal sabor de boca cito aquí algunas palabras que le escribió mi padre a mi madre allá por 1985, cuando tenían algún año menos de los que tengo yo ahora, palabras recientemente rescatadas del olvido de un viejo cajón por servidora:

"Lamento no poder estar ahí por la mañana, pues me gusta ver la cara de sueño, tan ingenua t maravillosa, que pones los lunes por la mañana, cuando te levantas de dormir."


Y, mientras el mundo se derrumba, José Tomás sigue empeñado en morir en algún ruedo.

Mails...

Yo utilizo Internet fundamentalmente para dos cositas:

a) hablar con gente que ya conozco
b) como herramienta para conocer a gente nueva EN PERSONA.

Eternizar conversaciones vía Messenger y/o cyber-ralladas varias con alguien a quien no conoces y que vive a 10 minutos en bus de tu casa me parece de género tonto. Y ni te cuento lo que me parece que alguien a quien no conoces más que por un par de saludos cruzados en cualquier chat, te envíe mails y más mails más largos que un día sin pan, esperando que le cuentes obra y milagros. Al menos ponme un vodka delante para contarte mi vida, majo. Poco romántica que ha sido una toda su vida.

En estos años he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente a través de la red y he de decir que, una vez los he visto en persona, nunca, nunca han sido ni remotamente parecidos a la imagen que previamente me había formado de ellos. Es cierto que en la gran mayoría de los casos han sido mucho mejores de lo que hubiera podido imaginar en un principio, pero jamás han tenido la más mínima semejanza, como ya he dicho, con lo que yo creía o esperaba. Y ya no hablo de que se parezcan más o menos a la típica foto que se suele enviar, esa en la que siempre sale uno más mono de lo que realmente es, ni nada por el estilo. Me refiero a que es imposible saber cómo es alguien sin escuchar su tono de voz, sus exclamaciones, sus silencios, sus gestos, su modo de mover las manos, su forma de caminar, hacia dónde dirige la mirada, su manera de remover el café...

Todo esto por no hablar de la mala costumbre que tenemos todos de idealizar a alguien antes de conocerlo, de esperar que sea todo lo que siempre hemos soñado. Esa manía que hace que, a todas luces, cuando al fin conocemos a la tan ansiada persona en cuestión, nunca pueda superar nuestras expectativas. Viene a ser como el primer polvo con alguien, tantas esperanzas puestas en ello que, al final, siempre resulta un tanto decepcionante. Por más bueno que haya podido resultar, nunca alcanzará el pedestal de perfección en el que lo habíamos encumbrado de antemano.

Por todo esto y mucho más, donde esté un buen torrefacto entre dos personas que se miran a los ojos, que se quiten todos los pc's del mundo.

Años ha...

Harta estoy de escuchar (sobretodo en boca de algún que otro dom resabidillo y resabiado) aquello de "yo llevo "cienes y cienes" de años en esto y tú acabas de empezar y no tienes ni idea blablabla..." Vale, aceptamos pulpo como animal de compañía... Es cierto, yo no tengo ni puta idea, pero resulta que como apenas tengo 20 años y acabo de empezar, pues es bastante normal, disculpada quedo bajo mis circunstancias. Lo asumo y no vendo aquello que no poseo. Peero que un tío que tiene 40, 50 o 60 añazos quien además lleva la tira en estos derroteros, no tenga ni puta idea y encima se las dé de experimentado... eso ya es MUY GRAVE.

Y una última puntualización: edad no es sinónimo de inteligencia, edad es sinónimo de VEJEZ. Punto. Y la experiencia no es sinónimo de sabiduría, Hitler tenía una gran experiencia en política y no por ello era, precisamente, un buen político.

No todo el mundo tiene la suerte de acumular edad, inteligencia, experiencia y sabiduría a lo Chavela Vargas, hay a quien la edad tan sólo le regala arrugas y disfunción eréctil.

Paul y Laura Lafargue (hija de Marx) se suicidaron para evitar los oprobios de la vejez, a más de uno no le vendría mal seguir su ejemplo.