Invisible es que otros miren donde tú no estás. Frente a ella, por primera vez, miraban hacia el punto exacto en que se encontraba. No estaba atada, pero no conseguía mover un músculo. Ninguna mordaza oprimía sus labios pero no concebía razón para acallar al silencio más aún cuando éste la sumía en una apacible calma. La mirada baja, la correa que se ajustaba a su cuello aún tirante, las muñequeras y tobilleras relegadas a un rincón de la cama, aún por usar. Una orden... una orden...
La inseguridad que la atacaba antes de cada encuentro esta vez no había hecho mella en ella, en esta ocasión su voluntad era firme y se hallaba resuelta a cumplir con la voluntad del que ahora se atrevía a llamar Amo. En ocasiones vemos que algo se abalanza sobre alguien como un tren y no siempre podemos apartarnos de la vía... Una venda cubrió sus ojos e instantáneamente su mundo se redujo a una presencia. Ocurriera lo que ocurriera, ella sentía Su cercanía y Su apoyo.
-“Cama abajo a las doce.”
Como movida por un resorte, saltó sobre la cama y se colocó en aquella postura tantas veces ensayada frente al espejo. Piernas flexionadas, caderas arriba, espalda arqueada, cuello rozando las sábanas. Tenía años para jugar... y jugaba.
Algo rompió en el aire, reconoció el sonido de una fusta, aunque no supo discernir de cual de ellas se trataba. Sin previo aviso un tacto de cuero lamió la piel de sus nalgas, lo que le hizo emitir un gemido de sorpresa.
Logró articular un “Gracias, mi Amo.”, un murmullo lento y lleno de dulzura entremezclada con sinceridad. Intuyó una sonrisa.
Acto seguido le sobrevino una ráfaga de azotes que le sirvió para disipar las últimas dudas que la perseguían y la sumergió en un océano de gratitud.
Una mano firme sujetó su pie izquierdo mientras otra se dedicaba a enlazarlo junto con la tobillera que la acompañaba en la cama. Sin prisa y con una paciencia que ella no poseía, terminó por amarrar su tobillo derecho. Una palmada sirvió para que se recostara y permitiera que sus muñecas siguieran el mismo camino...
CONTINUARÁ... O NO...