dimarts, 19 / agost / 2008

Deep Throat

En un principio una se conformaba con la puntita nada más, como las señoritas. No me encontraba el punto G gargantil, por así decirlo.
Una manita por aquí, una sonrisilla por allá... y ellos, contentos con el simple hecho de que en mi boquita de piñón entrara algo más que vodka ya se daban más que por satisfechos.

Pero a mí desde pequeña mi abuelita me decía que sea lo que sea lo que hagas, hazlo bien, así que, con el transcurso de los años y el devenir de experiencias y acontecimientos he aprendido a hacer... esto:

Una colocación correcta, un pequeño giro para amoldar, cierta apertura por allá y... un día de pura ca(us)alidad te das cuenta de que creemos en lo imposible pero nunca en lo improbable y, qué coño, que se puede.

Aviso para navegantes: esta obra de arte y malabarismo es harto complicada... aunque eso sí, una vez se consigue no te sacas a los hombres de encima ni con sprays de pimienta.

Tiempo y paciencia (que es la madre de la ciencia y algo más, que dice la canción...)

In-sumisa dixit.

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